Análisis: Final Fantasy XIII-2

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Posiblemente se trata del producto más arriesgado que lanza Square-Enix desde la salida de su primer Final Fantasy, el cual fue lanzado a la desesperada para evitar que la compañía cayese en bancarrota. Sin embargo, esta vez no creo que este juego vaya a dar un vuelco y suba la compañía a lo más alto. El riesgo de lanzar este juego como explicaba al principio se basa en dos cosas: es la segunda parte de un juego existente, y la última vez que ocurrió algo así (Final Fantasy X-2) el juego no salió bien parado precisamente, aunque hay quien defiende que su sistema de combate aun no ha sido superado; por otra parte tenemos las criticas irregulares del anterior capitulo, el cual recibió puntuaciones altas en algunos medios y en otros fue duramente criticado. ¿Habrá conseguido esta vez Square-Enix contentar a jugadores y prensa por igual?

La historia nos sitúa inmediatamente después de los hechos de Final Fantasy XIII. Encontramos a Lightning en otro lugar haciendo gala de unos poderes increíbles y luchando contra Caius Ballad, nuestro nuevo enemigo. Desde allí envía a Noel Kreiss (un cazador de monstruos) y Mogu, un moguri, para que encuentren a su hermana en la era actual. ¿Era actual? Si, este nuevo Final Fantasy se basa en los viajes en el tiempo. Esto es solo un prologo. Los habitantes del Nido ahora viven en Paals, y allí se ha construido Nueva Bodhum en una zona costera. Serah, la hermana de Lightning que teníamos que rescatar en el anterior juego, ahora trabaja aquí como profesora y será la protagonista del juego. Todos creen que su hermana mayor murió tras abandonar todos El Nido, sin embargo Serah tiene la certeza de haber visto a su hermana después. Tras su encuentro con Noel, que afirma haber visto a Lightning, deciden ir a buscarla al futuro. Y es que ahora han aparecido unos portales por los que se puede viajar por épocas.

¿Y que ha sido de los protagonistas del anterior juego? Snow sigue empeñado en su papel de héroe y se dedica a viajar por el tiempo hasta conseguir salvar a Vanille y Fang, que quedaron atrapadas en el pilar de cristal que sustenta El Nido; Hope ahora es el director de La Academia, que se encarga de investigar los sucesos del mundo y también a la larga tendrán las funciones gubernamentales del Sanctum, su objetivo final será evitar la caída del Nido sobre Paals y construir un Nuevo Nido para vivir toda la humanidad allí. También creara una ciudad futurista llamada Academia. Sazh es piloto y trabaja para la Academia. A todos estos personajes nos los encontraremos en algún momento de la aventura.

Por lo tanto el objetivo de Serah y Noel es viajar al futuro para encontrar a Lightning y ya de paso evitar que se desmorone el pilar que sustenta El Nido (unos flanes de la Floresta de Sunleth lo están deteriorando) y de paso ayudar a Hope a construir un Nuevo Nido. Noel proviene el futuro más amargo de todos, donde El Nido cae sobre Paals y poco a poco va desapareciendo la humanidad, de modo que Noel es el último humano del futuro. Pero también hay otro futuro que cambiar, ya que Hope construye un Fal’cie artificial para sustentar la ciudad de Academia y este se vuelve contra ellos, por lo tanto el futuro bueno sería Academia sin el Fal’cie, y así muchísimas situaciones más que nos llevaran a viajar muchas veces para cambiar cosas. Pero el punto alto es el final del juego, en el que todo acaba perfectamente y de pronto todo da un revés y pasa lo peor de lo peor (literalmente) hasta que nos dejan un “CONTINUARA”, por lo que tendremos historia del universo Final Fantasy XIII para rato.

El juego se basa en viajar por épocas .Tenemos un lugar llamado Umbral de las Eras en el que podemos visitar los lugares en los que hemos estado o los que se nos desbloquean, que viene a ser como la pantalla de selección de fase de toda la vida. Para abrir una nueva zona, es necesario activar los portales que encontramos por las fases, estos se activan con unos objetos llamados artefactos que se consiguen o bien realizando misiones secundarias o también nos los entregan en el transcurso de la historia.

El sistema de combate apenas varía de la entrega anterior, con la particularidad de que solo hay dos personajes principales (Serah y Noel) algo que sabe a poco tratándose de Final Fantasy. Sin embargo podemos llevar en nuestro equipo a un tercer personaje, que es ni más ni menos que cualquiera de los monstruos que capturemos. Y es que en esta entrega podemos quedarnos con muchos de los enemigos que derrotemos y evolucionarlos con objetos y experiencia, al más puro estilo Pokemon. Cuando se rellena la barra de empatía, podemos utilizar el combo de nuestro amigo compañero ejecutando unos comandos. Eso sí, esta vez no hay invocaciones. Podemos desempeñar la tarea de Castigador (guerrero), Fulminador (mago), Protector (mas vitalidad y capacidad de protección), Inspirador (beneficia al grupo), Obstructor (perjudica al enemigo) o Sanador (nos cura); pudiendo cambiar en cualquier momento y de forma muy rápida tanto nuestra función como la de los compañeros. También en muchas batallas se han incluido Quick Time Events, en los que deberemos de pulsar el botón/botones en el momento adecuado.

Los enemigos están repartidos por el escenario y si nos acercamos mucho a ellos el circulo que hay debajo de nosotros se volverá rojo y no podremos escapar de la batalla, con lo cual normalmente podemos elegir de si luchamos o no. Podemos elegir en cualquier momento entre modo fácil de batalla o normal, pero sea cual sea, llegaremos al final del juego con los personajes a tope sin necesidad de “levelear”. Muy fácil.

Nuestros personajes no suben de nivel como en otros RPGs, sino que al ganar combates obtenemos puntos que gastaremos en el Cristarium, el típico tablero de los últimos Final Fantasy donde podemos evolucionar a nuestros personajes y otorgarles habilidades.

La música cuenta con muchas melodías cantadas por una voz femenina, aunque el 50% son del juego anterior. Los escenarios son bellísimos, sobretodo el primero de todos (Nueva Bodhum, con una playa preciosa; o Academia, la ciudad futurista). El diseño de personajes vuelve a ser de Tetsuya Nomura, que tantos años llevamos viéndolo en Final Fantasy y Kingdom Hearts, y la portada como no de Yoshitaka Amano. Visitamos varias veces los mismos escenarios pero en distintas épocas, lo cual veremos cosas cambiadas o lugares a los que antes no habíamos tenido acceso.

Y ahora la pregunta que todos quieren saber: ¿es Final Fantasy XIII-2 superior a la anterior entrega? A priori intenta maquillarlo como un “si”, pero pasadas unas horas de juego nos damos cuenta de que nada más lejos de la realidad. Muchas publicaciones lo alabaron en su lanzamiento dejándose llevar por el hype inicial, pero pasados unos meses me gustaría saber con qué ojos lo ven. 

La primera entrega fue machacada por su linealidad, en sus otros apartados estaba más que bien. Los programadores se excusaron en que el juego era lineal para dar una mayor importancia a la historia de los personajes. Por lo tanto, decidieron no volver a caer en lo mismo y en esta segunda parte ponen varias fases que el jugador debe ir eligiendo, haciendo el juego más ramificado. La pega de esto es que en realidad la historia está contada “a pegotes”, es decir, por zonas. También añaden infinidad de misiones secundarias para hacerlo todavía menos lineal, y encima algunas son indispensables para conseguir algunos objetos imprescindibles, el problema es que estas misiones son aburridísimas la mayoría. Los puzles están a la orden del día, salen muchísimos, ya que debemos resolverlos para conseguir ese objeto imprescindible, y encima no puedes mirar las soluciones en internet porque muchos salen aleatorios. Si te atascas, apaga y vámonos. Una queja importante es que avanzados en el juego, nos envían a conseguir unos objetos que… ¡son invisibles! Y como no los consigas no avanzas. Pueden estar en cualquier parte y en cualquier zona.

En muchas ocasiones, al hablar con los personajes nos darán cuatro respuestas a elegir y si elegimos la correcta nos llevaremos un premio, o en algunas ocasiones las opciones se van descartando hasta dar con la buena.

En este capítulo podemos montar en chocobo desde el principio prácticamente, y para ello debemos darles verduras gyshal, que se van consumiendo conforme usamos al chocobo. Podremos recorrer mucho espacio en poco tiempo y no seremos atacados por ningún enemigo. Siempre va acompañando a Serah un moguri llamado Mogu, que se transformara en arma para nosotros y mientras vamos caminando por las fases, si hay algún tesoro cerca Mogu empezara a brillar y a exclamar y deberemos pulsar el botón de Mogu o a veces lanzarlo lejos si el tesoro está en una zona inaccesible.

Los objetos y armas esta vez se compran en la tienda de Chocolina, una chica con disfraz de chocobo que esta por todas partes. La partida la podemos guardar en cualquier momento, excepto cuando estamos en una batalla.

Existe una zona llamada Xanadu que es un casino en el que podemos jugar a maquinas tragaperras o participar en carreras de chocobos, que por cierto uno de los juegos es de descarga, por lo que un fuerte punto negativo a Square-Enix y las compañías en general por vendernos juegos a medias. La historia principal del juego viene a ser la mitad de duración de la anterior entrega.

Uno de los mayores aciertos en esta entrega es poder guardar la partida en cualquier momento, excepto durante un combate. Son bastantes las mejoras en un juego más pulido y descuidado a la par. Una de cal y otra de arena. Me ha faltado algún momento como la sensación que viví de perdido y pequeño e indefenso avatar cuando llegue a Paals en Final Fantasy XIII. Momentos realmente especiales son los que faltan en un juego con escenarios hechos a partir de recortes.

Bueno, ahora tenemos entonces un juego no-lineal y misiones secundarias, pero a favor de esto se pierden otras cosas que tenia Final Fantasy XIII, como el carisma de los personajes y una historia profunda. Me quedo con la sensación de que me han dado cosas nuevas pero me han quitado muchas otras que consideraba importantes. Al menos tenemos a un enemigo carismático, algo que no ocurría desde Final Fantasy VII. Caius será nuestro némesis y nos perseguirá durante toda la aventura, donde descubriremos la relación que guarda con Noel.

En definitiva, Final Fantasy XIII-2 no aporta nada nuevo al mundo de los videojuegos, tan solo un RPG en el que debemos combatir, encontrar objetos y resolver puzles, con una historia algo floja, aunque muy vistoso a nivel grafico. Correcto pero viendo que tiene que salir a competir con Oblivion/Skyrim, la saga Final Fantasy últimamente se queda a un peldaño por debajo. Se nota claramente ser un juego hecho exclusivamente para callar las bocas de los fans, centrándose en el principal error de la anterior entrega, pero está lejos de ser el Final Fantasy revolucionario que todo el mundo espera. Otra vez será.

LO MEJOR:

-          Escenarios marca de la casa. Un mundo de fantasía, como el titulo indica.

-          El fluido sistema de combate, rápido y cómodo. El sistema por turnos evolucionado.

LO PEOR:

-          Al querer ser menos lineal han sacrificado cosas como la historia o los personajes.

-          La tortura de buscar algunos objetos importantes para avanzar.

Autor: Jose Angel Ver todas las entradas de
Alguien demasiado loco como para ponerse a coleccionar videojuegos. La iré actualizando en mi Twitter: @p_josean

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