La insoportable levedad del licenciar

La insoportable levedad del licenciar

En el año 2005 Sony presentó PlayStation 3 tropezando con la incipiente popularización de las comunidades online. Este fenómeno, que le salió bien caro a los japoneses, ha ido escalando hasta los acontecimientos que han llevado al E3 de hace unos meses. El E3 que han ganado los jugadores a pulso. Votando como se vota en los mercados, con la cartera. Como dicen los americanos, poniendo nuestro dinero donde ponemos las palabras. ¿O no?

No voy a recapitular los hechos porque a estas alturas todos los conoceréis, pero sí voy a hacer una reinterpretación de los mismos bajo el prisma de lo que yo creo que ha sucedido, dejando de lado lo que parece que ha pasado. Es decir, parece que la presión del consumidor ha forzado el movimiento de Microsoft, pero en realidad lo que ha ocurrido es que Sony ha aprovechado esa corriente de opinión para desmarcarse de un camino que todos dábamos por hecho. Me consta que en Sony leen a Pachter de modo que igual decidieron que, tal y como él dijo, si todas las compañías optan por bloquear la segunda mano el mercado podría colapsar. A Microsoft ese riesgo le supone poco pero SCE es ahora mismo un pilar fundamental de la estrategia de Sony como corporación. Asumir tal riesgo para la compañía parece poco prudente, pero si además asestas un buen golpe de marketing mejor que mejor. Es el posicionamiento de PlayStation 4, y no la ira de los consumidores, el que ha obligado a Microsoft a cambiar de rumbo.

Sólo hemos postergado la ejecución

Algunos sugieren que esto podría ser un golpe de efecto de Redmond para ganar popularidad pero esa teoría carece de consistencia. En primer lugar porque la consola está diseñada en torno a esta idea. Los usuarios de XBox One, dando un paso atrás respecto a las consolas que dejamos atrás, no podrán reemplazar su disco duro. Eso, con 500GB y en una generación de instalaciones obligatorias desde un Blu-Ray, va a doler. En segundo lugar porque seguramente habrá costado muchos disgustos en las relaciones con las third parties. Antes he dicho que el movimiento de Sony era un golpe de efecto de relaciones públicas, pero no he dicho que fuera gratuito. Se ha sugerido que Sony sólo ha tenido que seguir haciendo las cosas como hasta ahora, pero no es tan sencillo como eso, ha sido una decisión deliberada de enfrentarse a las demandas del ecosistema de empresas del que depende.  Precisamente el E3 ha sido toda una demostración de hasta qué punto las thirds se pueden permitir alienar mediáticamente a una plataforma. Se dice que Microsoft ha comprado esa exclusión pero la moneda de cambio bien podía haber sido el sistema de DRM, ya sea en parte o ya sea el pago total por el favoritismo en las presentaciones. Cambiar el rumbo de la consola puede haber dado lugar a interesantes llamadas telefónicas de según qué compañía.

¿Ya hemos esquivado esa bala? No, claro que no, sólo hemos postergado la ejecución. Por una parte tenemos metida a Microsoft en este negocio. Puede que haya rectificado ahora porque a corto plazo los early adopters son fundamentales para medrar en el mercado, pero sigue siendo Microsoft. La compañía del Windows 95, 98, ME, del Zune, del MSN, del Explorer, del MSJVM, del Silverlight, del Kinect, del adiós a Bizarre, a Bungie, a Ensemble Studios, del online de pago, de los precios del Live Marketplace, de Windows 8 y su Store, de los mandos a pilas y las baterías autodestructibles, del RROD, de ponerle las cosas difíciles con la distribución y peor con la visibilidad a los desarrolladores pequeños… Han sido tantas veces en tantos mercados… Es muy previsible porque su modus operandi es usar una buena estrategia y un buen producto al principio, uno que agrade al consumidor (Windows Phone 7 y 8), y una vez que ha consguido una buena cuota de mercado te coge de las pelotas y no te suelta.

Que no le haya salido bien la jugada hoy no garantiza nada mañana. No con esa gente y menos habiéndose encargado personalmente Ballmer de la reestructuración de la compañía antes de dejarla. No me malinterpretéis: no estoy diciendo que la competencia sea una hermanita de la caridad. Al fin y al cabo la razón de ser de cada empresa es ganar dinero. Pero existe algo que se llama cultura de empresa y que se plasma en políticas de empresa que son una realidad más importante de lo que cualquiera podría imaginar. Es esa cultura y son esas políticas no sólo las que dictan la relación de la empresa con sus clientes, sino también aspectos como la calidad de lo que ofrece o la aproximación que tienen al éxito financiero. En ese sentido Sony es más miope de cara al mercado, es una empresa de ingeniería llevada por ingenieros (como Kutaragi), pero también más honesta en sus propuestas.

A nuestro cerebro le gusta lo tangible

Por otra parte no está nada claro qué viene a continuación. Una vez más las compañías han conseguido mover la tecnología hasta el punto en el que el usuario  puede percibir ese cambio. La demanda y el consumo se verán estimulados un ciclo más. Pero esto no durará para siempre, y cada vez es más difícil por lo que el día en el que el estancamiento tecnológico lleve a una madurez y a un modelo diferente en el mercado se acerca. Microsoft y Sony podrían hacer más sencillo el tránsito aplicando ventajas a las versiones digitales similares a las que tenían las draconianas condiciones originales de la Xbox One. No es que lo físico vaya a perecer, porque nada muere si puede acabar como un fetiche. A nuestro cerebro de trescientos mil años de antigüedad le gustan las cosas tangibles y hasta que no cambiemos eso las cosas nos seguirán pareciendo valiosas per se. Pero inevitablemente lo digital irá ganando terreno inexorablemente al formato físico.

Si algo nos han enseñado los últimos acontecimientos es que el devenir interactivo y nuestra relación con el mismo no viene determinado solamente por el desarrollo tecnológico, porque las corrientes de opinión tienen mucho que decir en esto. Las empresas hasta ahora se habían permitido el lujo de ignorar a los consumidores porque controlaban el mensaje en los medios. Es más, antes no tenían otro feedback que el de los propios medios con los que estaban en contacto en esa viciosa relación que todavía perdura. Hoy todo es más complicado y no necesariamente beneficioso. Tengo bastante claro que muchos juegos son peores de lo que podrían ser por las corrientes de opinión. Pero en el caso del desarrollo de hardware hay más puntos a favor que en contra. Mientras esté mal visto no correr los títulos en resolución nativa nadie va a aceptar el juego en la nube y su estilo YouTube. Por más que se desarrollen las redes el lag y las posibles desconexiones serán también un obstáculo. Estos problemas, aunque inapreciables para el usuario medio, sí son argumentos para los creadores de opinión y de tendencia para posicionar ante el gran público un producto o servicio como inferior frente a otro. Del mismo modo, mientras sigamos apreciando lo material como un valor añadido el futuro donde hemos pagado cientos de euros no por unos títulos sino por unos derechos, difusos y sujetos a términos draconianos, en los servidores de una gran compañía, ese futuro decía, es todavía una oscura carretera por la noche.

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Autor: Miguel Angel Martinez Ver todas las entradas de
Colaborador, economista y el tipo que dijo ESO de Dark Souls. (ノಠ益ಠ)ノ彡┻━┻ Sígueme: @Radical_Ed

3 Comentarios en "La insoportable levedad del licenciar"

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    Nushi 6 septiembre, 2013 a las 11:12 - Responder

    dando un paso atrás respecto a las consolas que dejamos atrás, no podrán reemplazar su disco duro

    Creo recordar que ya confirmaron que se podrán usar HDs externos para todo, así que tampoco creo que eso en concreto vaya a doler tanto.

  2. avatar
    Nushi 6 septiembre, 2013 a las 11:14 - Responder

    La primera parte era una cita, parece que no funciona el tag Quote. un saludo

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