PlayStation 4, welcome to the third place

PlayStation 4, welcome to the third place

A mediados de la generación actual me pregunté si, dado que Nintendo se estaba quedando con el grueso del mercado y Microsoft parecía dominar al jugador casual, Sony optaría por hacer con su división de entretenimiento un posicionamiento coherente con el de la empresa matriz. Esto es, situar SCEI en el rango medio-alto, tal y como están situados sus televisores más punteros o sus portátiles. Ninguno de esos productos es el mejor de su sector pero al menos han conseguido que el ciudadano de a pie lo perciba como algo ‘premium’. El problema de este posicionamiento es que te obliga a ser poco competitivo en precio: si eres bueno no puedes bajar el precio sin arruinar la reputación de tu producto. Bien, pues yo diría que, tras el anuncio de PlayStation 4, Sony sí ha decidido aproximarse a un mercado de nicho muy parecido, pero de otro modo.

El precio es indispensable en el mercado masivo. Aunque algunos pocos no conciben comprarse una consola que vale menos que la gráfica de su torre refrigerada por líquidos, el mercado realmente está en ese rango. De modo que montar una máquina definitiva de juegos no tendría sentido porque perdería competitividad y de todos modos la naturaleza generacional de las consolas frente a la evolución constante del PC lo haría del todo inútil. Dicho esto, creo que Sony ha dado un golpe muy importante en la mesa con los traídos y llevados 8GB de GDDR5. Borra de un plumazo la última ventaja que tenía Durango sobre su consola (latencia a parte) y, sin ser como montar una máquina de 3.000€, sí da una imagen de alto rendimiento que le vendrá muy bien para su posicionamiento.

Sony ha sido continuísta con su estrategia con PlayStation 4 aunque muchos hayan visto una conferencia sobre nuevas direcciones. En realidad a Sony no le quedó otra que redirigir la estrategia con PS3 y definirse como una marca que ofrece una línea propia variada, amplia y de calidad. En ese marco ampliaron su servicio con PlayStation Plus, un añadido de pago que ha cambiado la imagen del online de Sony. Antes el online en PlayStation se percibía como un añadido gratuito pero peor que su competencia, ahora cada vez más se ve ‘el Plus’ como el servicio que realmente conecta con el jugador hardcore: juegos gratis si pagas y si decides no pagar todavía puedes jugar online.

Sony iba con esta inercia cuando las condiciones del mercado han cambiado de nuevo. Pero mientras que en 2006 todo se puso en contra de su estrategia esta vez se han encontrado con una coyuntura de la que podían sacar provecho. Si bien no voy a ser tan obtuso para decir que el modelo de los AAA está acabado, sí es cierto que el juego tradicional está amenazado por varios frentes. El primero es la desaparición del título medio, la destrucción del ecosistema de estudios, la polarización del juego y otras consecuencias de los crecientes costes de desarrollo. Por otra parte las costumbres de los consumidores están cambiando: cada vez consumimos más productos sociales, lo cual podría ser una amenaza para un negocio que es incapaz de competir por tu dinero si no dispone de tu tiempo. Dicho de otro modo, si te lo pasas teta todas las tardes en Twitter tu incentivo a consumir videojuegos que requieren varias horas de tiempo se reduce.

Si bien es cierto que los dispositivos móviles han sido la salvación de gran parte de la fuerza de trabajo que ha sido expulsada del sistema de grandes distribuidoras también es cierto que podrían percibirse como una amenaza. Hay un gran segmento de la población, entre los que me incluyo, que ha visto cambiada su percepción de lo que es un videojuego por culpa de la revolución del iPhone. Pero no se crean que las aguas en la distribución andan menos revueltas. Los desarrolladores ya sabían desde hace tiempo que la próxima Xbox llevaría Windows 8 porque han estado acudiendo a meetings donde dan la brasa con que el sistema operativo sería una plataforma única para teléfonos, PCs, tablets y ‘dispositivos todavía por anunciar’. Esto es, una máquina pensada para apuntalar el éxito del giro hacia Apple que está llevando a los empleados de Ballmer por territorios tan oscuros como la tienda de Windows. Esto sienta ciertas bases que molestan bastante a los desarrolladores que trabajan en ordenadores y algunos, como Gabe Newell, han dicho abiertamente que más vale migrar hacia Linux. Claro que eso hoy en día es salir de la sartén para caer en el fuego. Incluso antes de todo esto Live ya era una plataforma infame por las obligaciones que imponía a los desarrolladores. Éstas han impedido desde la salida del Dust 514 en Xbox hasta que ciertos DLCs se puedan ofrecer de forma gratuita.

Con estas se topa Sony: con los desarrolladores agradeciendo cualquier gesto hacia ellos e incapaz de competir por el mercado masivo en las ventajas comparativas que más aprecia el jugador casual. En el caso de Nintendo el reconocimiento de marca, en el caso de Microsoft la integración en un sistema de varias plataformas y en el caso de ambas el uso de formas diferentes de jugar. ¿Qué podía hacer SCEI más que seguir siendo SCEI? Pues eso es exactamente lo que vimos la noche del miércoles. Sin perder de vista el año en el que estamos y que hasta a mí me gustaría hacer algunas de las cosas que hace la PlayStation 4 (porque de hecho son formas más accesibles de hacer cosas que los hardcores llevan haciendo tiempo, como lo de emitir sus partidas por UStream), la plataforma es lo más sencillo que Sony ha podido montar para los creadores. Y no lo ocultan, “es una plataformas de desarrolladores para desarrolladores”, dijeron en la conferencia. Ese discurso corporativo no es baladí, la razón por la que existe una versión de The Witness para PlayStation 4 y no para cualquier otra consola es precisamente esa filosofía.

Al igual que el protagonista del anuncio que David Lynch dirigiera para la PlayStation 2, Sony ha deambulado bastante tiempo hasta dar con sus puntos fuertes. Pero hoy lleva años bien asentada en una estrategia que le resulta cómoda y que da resultados. Que esos resultados den beneficios o que esta aproximación amable desde el lado de la oferta tenga una respuesta desde el lado de la demanda lo dirá el tiempo. Está claro que no hemos visto todavía el último movimiento de Sony para reforzar su imagen como el caballero andante de los juegos tradicionales, pero parece que Sony al fin ha encontrado su third place.

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Autor: Miguel Angel Martinez Ver todas las entradas de
Colaborador, economista y el tipo que dijo ESO de Dark Souls. (ノಠ益ಠ)ノ彡┻━┻ Sígueme: @Radical_Ed

6 Comentarios en "PlayStation 4, welcome to the third place"

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    Mothrah 24 febrero, 2013 a las 4:56 - Responder

    Lo habrás publicado sin revisar pero a mí me ha provocado ganas de comprar PS4 el primer día. :/

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    Miguel Angel Martinez 24 febrero, 2013 a las 12:25 - Responder

    Corolario: Una de las razones por la que PS4 supone un bastión para el juego frente al Miiverse, Kinectlandia e incluso la generación pasada es la facilidad para producir contenido. Epic ya ha dicho que Unreal Engine 4 puede suponer la vuelta del juego de tipo medio, mucho más barato de hacer que un AAA, y Sony también promete facilidades de producción y distribución. Habrá que ver hasta qué punto eso es cierto porque hoy en día un gasto multimillonario en marketing parece casi obligatorio, pero en todo caso son buenas noticias.

    Y no a nivel de los jugadores sino buenas noticias para el mercado. El propio Yoshida decía en una entrevista que la polarización que se estaba produciendo en la generación pasada no era buena para los jugadores. Cuando el público percibe como malo un ecosistema éste puede deteriorarse rápidamente, como ocurrió en la crisis que este sector a principios de los 80. Continúa diciendo que los premios a los juegos indies en 2012 suponen un cambio de tendencia y que su estrategia es coherente con ese cambio.

    Sin duda alguna la vuelta a un mercado más estable y rentable serían buenas noticias para todos los actores del mercado. Veremos.

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    Manolo 25 febrero, 2013 a las 18:03 - Responder

    ” …sí da una imagen de alto rendimiento que le vendrá muy bien para su posicionamiento… ….Sony ha sido continuísta con su estrategia con PlayStation 4 aunque muchos hayan visto una conferencia sobre nuevas direcciones”
    Yo me alegro realmente de esto, de que se sigan queriendo a si mismos, aunque esto le “pueda” costar caro o provocar menos ventas, algo parecido a lo que le esta pasando con PS Vita. Recordad que vivimos en un mundo en el que la cálida no siempre se valora. En una comunidad en la que Jersey Shore arrasa.
    El sábado hablaba con Pedro sobre este tema. Para mi Sony es sinónimo de calidad y buenos productos. Microsoft es plástico y Nintendo… Bueno, Nintendo es Nintendo.
    De momento: bien por Sony.
    Buen articulo.

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    Roldán 25 febrero, 2013 a las 18:55 - Responder

    Lo de The Withness, ¿no dice precisamente lo contrario, que es una exclusividad temporal y que, de hecho, dejan la puerta bien abierta a WiiU y la nueva Xbox.

    Y, además, dicen que esa “exclusividad” no afecta al lanzamiento de PC e iOS, que se realizará según está planeado al mismo tiempo.

    Por lo demás, sí, bastante de acuerdo. Y sobre todo con lo que has comentado un poco más arriba del Unreal Engine 4, que también se podría extender a Cry Engine 3 y Unity si los adaptan bien a la nueva generación de consolas.

    Si Sony hace las cosas bien con sus juegos digitales (no cobrar una entrada y cobrar solo por juego vendido), pueden conseguir un ecosistema de juegos indies y de producción media bastante potente en poco tiempo.

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      Miguel Angel Martinez 25 febrero, 2013 a las 19:12 - Responder

      Es tan caro licenciar el Cryengine que jamás será para algo indie. Lo de Blow es por lo que yo he dicho: por las facilidades y está explicado por el propio Johnny en el link correspondiente.

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        Roldán 1 marzo, 2013 a las 18:28 - Responder

        Tenía entendido que el CryEngine “solo” te pedía el 20% de los beneficios si eras desarrollador independiente o de equipo de menos de x trabajadores. Tengo que contrastarlo, por lo menos la última vez que miré (hace ya a saber cuánto) era así.

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